Tres latinas exitosas en Europa

 

Por Bárbara Orellana-Becerra


Llegar a un país distinto siempre ha sido un proceso complejo, independiente de las ganas que se le eche. El idioma y la cultura se presentan como barrera para el natural desenvolvimiento que se da “en casa”, pero aún por sobre todo esto, hay mujeres que han elegido cruzar la barrera y desarrollar sus habilidades en territorio que les es totalmente ajeno. 

Hoy veremos la historia de tres mujeres latinas que se atrevieron a más. Cruzaron el atlántico llevando consigo una meta, un mensaje o un sueño y lo materializaron en lugares a los que nunca pensaron que llegarían.


Rigoberta Menchú, guatemalteca de nacimiento, es uno de los casos a los cuales la palabra “excepcional” le queda corto. Esta latina lleva el concepto de justicia en la sangre, y desde pequeña sufrió con el abuso al que fueron sometidos como pueblo indígena durante la Guerra Civil de Guatemala, que se extendió desde 1960 hasta 1996. Perdió a su madre y hermano durante este período, quienes fueron secuestrados y brutalmente asesinados por fuerzas militares mientras que su padre entregó su vida luchando por la libertad de su gente en La Quema de la Embajada Española en 1980, pero las tragedias que azotaron su vida se convirtieron en la fuerza que la impulsó a seguir adelante. Exiliada en el ’81 y con una enorme resiliencia, continuó con sus planes de ver a Guatemala libre, desde el refugio que encontró en un obispado en Chiapas, México, desde donde organizó fuerzas para continuar con la lucha.


Todo su trabajo a través del tiempo hizo eco en la comunidad europea, que en 1992 le entregó el premio Nobel de la Paz, por su incansable lucha contra la injusticia social ejercida al pueblo indígena, así como el premio Príncipe de Asturias en 1998. En 2006 fundaría Nobel’s Women Initiative, junto a cinco otras ganadoras de aquel galardón, con el fin de potenciar la lucha feminista alrededor del mundo.


En un área completamente diferente, la cubana Yamilé Aldama también se hizo de un lugar en tierras europeas, pero enfocada en el deporte. Llegó a vivir al Reino Unido luego de casarse con un productor de televisión escocés a quién conoció en La Habana. Al tiempo después dio a luz a su primer hijo y establecieron su hogar en el viejo continente, pero la tranquilidad no duraría , ya que, a pesar de haber ganado medallas de oro, plata y bronce por su desempeño en Triple Salto en diversos campeonatos, su estancia en aquel país se vio amenazada por la sentencia de 15 años de prisión de su marido, quién estaba involucrado en el crimen de tráfico de heroína. Sin ella estar enterada de su participación en estos hechos y sin haber conseguido la ciudadanía, se encontró en una situación increíblemente compleja. Por un lado, el Comité Deportivo de Reino Unido ansiaba tenerla en sus filas representando el país luego de que ella manifestara abiertamente sus ganas de participar en los Juegos Olímpicos de Verano de 2004, pero los tiempos no calzaron y no pudo obtener pasaporte británico antes de la competencia, lo cual la llevó a decidir radicarse en Sudán hasta tener nuevas noticias sobre el papeleo legal europeo. Luego de 10 años de espera, y ya divorciada, se radicaría permanentemente en Inglaterra, logrando más medallas y récords, lo que la llevó a ganar el tercer puesto en la premiación Atleta Británico del Año en 2012.


Finalmente tenemos el caso de una chilena que emigró por temas de estudio a Estados Unidos pero que terminó radicándose en Londres gracias a las puertas que le abrió la belleza de su trabajo. Luisa Rivera es una ilustradora y artista que ha sabido mezclar sus raíces latinoamericanas con un estilo fresco y surrealista en sus trabajos. Ha colaborado con grandes marcas como Lush, creando un catálogo ilustrado para una colección de aceites esenciales, y Google, con un Doodle para el 127 natalicio de Vicente Huidobro, pero dio el gran salto lo dio cuando le fue requerido ilustrar una nueva versión del libro de Gabriel García Márquez “100 años de soledad”, la cual le abriría el campo de la ilustración editorial donde se ha desempeñado con éxito en estos últimos años. Actualmente vive con su esposo en la capital inglesa, participa como profesora en un par de universidades y destaca en el ámbito de la ilustración por traer el elemento latino y folclórico en sus obras. Según sus propias palabras, ha sido fuertemente influenciada por artistas como Violeta Parra (otra chilena que supo instalarse en la escena europea con sus telares y pinturas), Cecilia Vicuña (chilena) y Luchita Hurtado (venezolana). La variedad de técnicas con las que fueron capaces de experimentar estas mujeres le dan a Luisa la inspiración que busca al momento de crear ella misma. 


Como ves, las condiciones no siempre son ideales al momento de llegar a residir en otro país y de seguro que detrás de cada historia hay mucho de añoranza, lágrimas y esfuerzo que no se cuenta ni suele ser visto en contraste con el éxito que ha marcado la vida de cada una de estas mujeres, que han sabido demostrar en distintos lugares y lenguas, que el orgullo de ser latina se lleva consigo a cualquier parte del mundo, haciendo patria en nuestros hogares, con nuestro entorno cercano y sobre todo, con lo que creamos y damos al resto.

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